No solo creer en Él, sino creerle a Él

Hebreos 11:6 Nueva Traducción Viviente (NTV) De hecho, sin fe es imposible agradar a Dios. Todo el que desee acercarse a Dios debe creer que él existe y que él recompensa a los que lo buscan con sinceridad.

Para muchas personas les es más “fácil” tener fe cuando las cosas se ponen difíciles, pues es cuando se acercan a Dios con la esperanza de que éste las apruebe y les dé esa tranquilidad y ese consuelo que necesitan en medio de su situación, pero yo me pregunto constantemente si eso en realidad es fe.

 

Es más que obvio que no soy nadie para cuestionar la fe nadie, ni pretendo hacerlo, pero si es mi deber como hijo de Dios y como hermano en Cristo de todo aquel que crea en Él (en Cristo) el dejar en claro de qué es que se trata este asunto de tener fe.

 

Para muchos les es suficiente el creer que hay un ser supremo que quiere el bien, pero pocos se detienen a pensar que el “bien” es un concepto diferente para cada persona, se ha puesto a pensar que el ladrón también se “encomienda” a Dios a pesar de que está a punto de cometer una fechoría?, ó que hay quienes edifican iglesias y capillas con el dinero que acumulan por medio de la venta de drogas, armas ó bien la trata de personas?, obvio estos son casos que suenan extremos, pero creo que dejan muy claro el punto que quiero exponer, no?

 

Entonces creer en Dios no es suficiente, no es solo “un” ser supremo sino es “Él” ser supremo que no solo merece honra y reconocimiento, sino aquel que por medio de su hijo y el sacrificio que llevó a cabo, nos da acceso a su presencia y nos permite regresar a ser tal como nos creó, a su imagen y con la capacidad de expresar su naturaleza (semejanza).

 

De modo que es más un asunto de conocer quien es Dios, no simplemente alguien “bueno” y alguien “grande”, sino conocer realmente su carácter y entender que es nuestro papel el empezar a comportarnos como Él lo hace cada día que pasa, más y más.

 

Si, ese es nuestro papel, pero eso no tiene nada que ver con ser “ñoños” ó aburridos ó privados de las cosas que son atractivas en la tierra, solo que tendremos acceso a ellas con control, dominio propio y entendiendo que están para servirnos, no para que nosotros las sirvamos a ellas y sobre todo entendiendo que no porque el mundo contemple algo como bueno ó agradable tengamos nosotros que entenderlas del mismo modo, sino que Dios nos permite distinguir entre las cosas que tienen una trascendencia y que son para edificar y las que simplemente nos distraen de nuestro propósito diario.

 

Y es justo ahí donde el asunto de la fe se pone bueno, cuando dejamos de tener simplemente “un propósito” y empezamos a vivir de acuerdo a el propósito específico que Dios nos dio y que nos revela constantemente, no solo para que lo sepamos, sino para que lo llevemos a cabo como parte de nuestra vida cotidiana, pero a la vez eterna.

 

Por lo que podemos entender que tener fe, no es un asunto de solo creer en Dios, sino creerle a Dios, lo cual lamentablemente para muchos empieza por leer su palabra, para justo por ahí comenzar a conocer su carácter y dejar de crear mitos acerca de quien es Él, para posteriormente escucharle en intimidad y vivir rodeados de su voz constante.

 

Sé que esto que le acabo de decir, pareciera de cierta manera profundo (y en realidad lo es) y complejo (lo cual no lo es), pues para muchos les parece prácticamente imposible el siquiera pensar en escuchar a Dios, pues no tienen idea de qué es lo que Dios pudiera decirles más allá de un “si” un “no” ó un “tengo algo mejor para ti”, pero créame, es por eso que Dios pretende que leamos su Biblia y que aprendamos de cada historia que hay en ella, pues es ahí donde aprenderemos cómo relacionarnos con Él y tener fe de acuerdo a los parámetros de su Reino y de su verdad y solamente de nuestra imaginación.

 

Créame que se va a sorprender una vez que abra su Biblia y vea las cosas tan increíbles y tan especiales que se estaba usted perdiendo acerca de Dios por andar teniendo sus propias ideas, no en vano lo dice la cita de hoy, solo creyéndole a Dios y solo conociéndole a Él, vamos a poder agradarle y por consecuencia desatar su favor en nosotros, de modo que lo que está prometido y no solo lo que nosotros esperamos, se cumpla de una manera tan rotunda y tan específica que nadie pueda negar que Él es el Dios de los cielos, el Todopoderoso, ese es el objetivo!